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Control a las importaciones: Gobierno les niega los dólares a las empresas

Al habitual control que el Gobierno viene imponiendo a las empresas en materia de importaciones ante la falta de divisas, se sumó en los últimos días uno nuevo: la manipulación de la Capacidad Económica Financiera (CEF), un número que define si esa empresa tiene o no capacidad para comprar en el exterior, y que fue recientemente modificado por las autoridades para evitar que sigan saliendo divisas del país. ¿Cómo impacta esta medida en las compañías? ¿Qué alternativas barajan? Por lo pronto, y todavía sin acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta mediados o fines de marzo, el panorama se presenta complejo. El respiro llegaría en abril, con los dólares de la cosecha, esperan -y así lo comunican al sector privado- en el Gobierno.

Si bien la CEF es un algoritmo que la AFIP tiene vigente desde hace varios años para ejercer un primer control de las importaciones, la delicada situación de falta de reservas hizo que muchas firmas se encontraran, de un día para el otro, con que su capacidad financiera se había reducido fuertemente y que ya no tenían posibilidad de seguir operando. Advierten que el organismo recaudador modificó los números de forma discrecional y que ahora directamente no pueden presentar a la Secretaría de Industria un permiso para importar (SIMI) ni tampoco comprar lo que tiene licencia automática.

El directivo de una firma del sector agropecuario, que también se vio duramente afectada por la reducción del CEF, explicó: “Hoy mi principal preocupación es la actividad. Si no se pagan importaciones, habrá un frenazo, y hasta abril lo veo complicado”. Y también el Gobierno está inquieto al respecto porque sabe que los dólares de la soja recién comenzarán a entrar a principios de ese mes, con el agravante de que serían unos USD 1.000 millones menos que los estimados originalmente por la menor cosecha de soja y maíz producida por la sequía, de acuerdo con recientes estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario.
 
Tanto es así que desde el Gobierno, y de forma puramente informal, se les está planteando a algunas empresas que podrían flexibilizarse las condiciones para importar pero con el compromiso de girar las divisas recién a partir de abril, situación que no todas pueden cumplir por las exigencias de sus proveedores en el exterior. La apuesta oficial es que no sólo estarán ingresando los dólares de la cosecha gruesa, sino que también estaría firmado el acuerdo con el FMI -el vencimiento fuerte es el 22 de marzo y es la fecha límite-, lo que no solo implicaría fondos frescos sino un escenario de mayor estabilidad y previsibilidad.